LaLiga
La solución al overbooking de Riazor tras el ascenso del Fabril la tiene el Celta
PRIMERA FEDERACIÓN EXIGE ESTADIOS DE MÍNIMO 3.000 AFICIONES Y ABEGONDO QUEDA FUERA
OBLIGACIONES DE LA PRIMERA FEDERACIÓN
La Federación Española de Fútbol impone que los equipos de Primera Federación jueguen en estadios con capacidad mínima de 3.000 espectadores y gradas perimetrales. El Deportivo Fabril, tras su reciente ascenso, debe adaptarse a estas exigencias, pero su campo habitual en Abegondo no cumple con estos requisitos, ya que solo permite alrededor de 1,000 espectadores y cuenta con una única grada.
EJEMPLO DEL CELTA FORTUNA Y LAS EXCEPCIONES PERMITIDAS
El filial del Celta, el Celta Fortuna, enfrenta dificultades similares y juega habitualmente en Barreiro, un campo que no cumple plenamente las normas, pero que la Federación ha autorizado bajo excepciones. Equipos como Osasuna Promesas han recibido permisos similares para usar instalaciones que no reúnen todos los requisitos oficiales, amparados por cláusulas que consideran impedimentos urbanísticos o configuraciones limitadas de espacio.
ESTRATEGIA PARA EL DEPORTIVO FABRIL: RIAZOR Y ABEGONDO
El Deportivo podría adoptar una fórmula similar, señalando Riazor como estadio principal y Abegondo como auxiliar. Esta doble designación permite gestionar la competición mientras se cumplen las normativas. Sin embargo, esto implica un reto logístico, pues Riazor alberga ya partidos del Deportivo Abanca en Liga F y habría una saturación de eventos que requiere una coordinación rigurosa para evitar solapamientos.
OBRAS EN LA CIUDAD DEPORTIVA Y LÍMITES ACTUALES
Aunque el Deportivo desarrolla una reforma ambiciosa de su ciudad deportiva, no incluye ampliación de gradas en Abegondo. La construcción de un mini estadio fue considerada, pero los problemas de accesos impidieron avanzar con la obra, dejando la solución más inmediata en el uso conjunto con Riazor.
UNA LECCIÓN
El ascenso del Fabril pone en evidencia los desafíos que enfrentan los filiales para mantener infraestructuras adecuadas. La flexibilidad de la Federación y la inspiración en modelos vecinos como el Celta son claves para gestionar la transición sin perder competitividad ni el apoyo de la afición.